martes, 25 de noviembre de 2008

Tren de la costa norte del Perú: Un proyecto alucinante



Por Juan Pablo Leónamigos@udep.edu.pe

El ingeniero Daniel Marcelo elaboró su tesis doctoral con un estudio que proyecta el diseño de trenes en base de Hidrógeno que recorra toda la costa norte del Perú. El proyecto fue presentado en Italia como parte del Grupo Energía y Ambiente de la Universidad de Roma La Sapienza.
Hay cosas que los peruanos no sabíamos que podíamos lograr: como que 16 millones de nosotros ya tenemos un celular en el bolsillo y nos comunicamos con cualquier rincón del mundo. Sin embargo, hay cosas que seguimos creyendo imposibles, pero que son necesarias: proyectos para resolver serios problemas como el transporte en el país, pero con tecnologías amistosas para el medio ambiente.

En la Universidad de Piura (UDEP) hay un proyecto que a primera vista parece increíble. Sin embargo, la tesis doctoral que realizó Daniel Marcelo, profesor de la Facultad de Ingeniería, nos comprueba que enfrentar el problema del transporte sin dañar el aire que respiramos no es tan difícil como vocalizar el nombre de su investigación: “Estudio de factibilidad de una línea ferroviaria en base a un sistema operado con hidrógenos producido de fuentes energéticas renovables”.

El estudio del profesor Marcelo comprobó que es posible proyectar, diseñar una red una red ferroviaria para todo el norte del Perú que use como fuerza motriz el sistema de hidrógeno y pilas de combustibles. El proyecto incluye una línea de trenes rápidos, para distancias largas y pocas paradas en el camino (por ejemplo, un viaje desde Lima hasta Tumbes); otra serie de trenes para trayectos cortos, con paradas en las ciudades principales (en el mismo ejemplo, desde Lima, el pasajero podría bajar en Trujillo y Chiclayo) y finalmente, otros trenes locales en cada ciudad.

Un tren que nos vendría bienLas ventajas se ven por todos lados y al investigador no le cuesta repetirlas. Con trenes impulsados por hidrógeno se compite con el monopolio de transportes sobre ruedas (conviene recordar cuánto sube el precio del transporte en días feriados). En segundo lugar, el Perú reduciría notablemente sus importaciones de petróleo refinado que usa nuestro parque automotor. Por otro lado, la atmósfera agradecería tener un enemigo menos, pues el residuo después de su uso en las pilas de combustible es agua (H2O), Por último, como todo tren, el que propone el profesor Marcelo reduciría los riesgos de accidentes, el ruido del transporte y los tiempos de recorridos.

Además de sus ventajas medioambientales, el hidrógenos es una fuente inagotable de energía ya que se encuentra en cualquier lugar del mundo, lo que no sucede con el petróleo.

En palabras más sencillas, este proyecto promete un viaje, por ejemplo, desde Tumbes a Lima en siete horas, a unos 250 kilómetros por hora, con pocas paradas en el trayecto, con la seguridad de llegar sano y salvo y tranquilos de estar siendo empujados por un combustible obtenido con energía renovable. El pasajero tendría que desembolsar aproximadamente 120 soles, aunque las ventajas que hay detrás tienen mucho más valor; y para quienes no les conviene, como en todo transporte interregional, hay clases y precios diferentes.

El proyecto es casi completo, pues sólo falta determinar en qué lugar del país se produciría rentablemente el hidrógeno. En la investigación se hicieron simulaciones sobre la producción, en lugares cercanos a la línea ferroviaria. Por otro lado, las posibilidades de producción son a partir de biomasa (caña de azúcar, pajilla de arroz), de energía solar (concentrador de alta temperatura) y a partir de energía eólica (aprovechando los surplus de producción de energía).

El grupo de investigación donde fue desarrollado este trabajo es el “Gruppo Energia e Ambiente” del Centro Interuniversitario Per lo Sviluppo Sostenible (CIRPS) de la Universidad de Roma “La Sapienza” y continúa siendo actualizado por el ingeniero Marcelo, con la intención de que inversionistas extranjeros vean las cosas con optimismo y que tengan la tecnología de vanguardia necesaria”.

Este artículo ha sido publicado en la Revista "Amigos" (2008). Universidad de Piura. Piura. Nº 62/08. p. 6.

Los valores en la docencia universitaria


Por Lic. Selfa Castañeda Quiroz

Educadora
selfacast@hotmail.com


En mi experiencia como docente universitario he percibido que los estudiantes más destacados del aula, en su mayoría, provienen de hogares donde se les transmitieron principios y valores morales, y por el contrario, los estudiantes que no logran desarrollar las capacidades y actitudes propuestas en el curso son aquellos que están en el límite de lo permitido socialmente. Para ellos les resulta mas fácil llegar tarde, faltar a clase por cualquier motivo, no presentar los trabajos en la oportunidad indicada, copiarse en los exámenes, plagiar trabajos y presentarlos como propios; y es que ellos no han recibido el contrapeso de la influencia de los padres en el hogar frente a la influencia que tiene cierta cultura de nuestro Perú. Si nos damos cuenta, estas acciones están relacionadas con valores como la responsabilidad, la honestidad y con el poco valor que damos los peruanos al tiempo.

Si esto es así, resulta pertinente recordar y ponernos a pensar que estas costumbres que la gente ha devenido en llamar “criolladas” y que ha acuñado frases como “el vivo vive del tonto y el tonto de su trabajo”, entre otras, conviven con nosotros desde la época de la colonia y se propone que fue un aporte que los españoles dieron a la cultura mestiza porque resulta difícil de explicar que una sarta de irresponsables e impuntuales hubieran podido construir Machu Pichu y tener como escala de valores el ama sua, ama quella y ama llulla.

En esto se reafirma el profesor Pedro Ortiz en su ensayo sobre el valor del tiempo: “Es probable que nuestra sociedad haya desarrollado el concepto de espacio mucho antes que el del tiempo. Más aún, al delimitarse el lugar en que se vive, desde el momento en que cada hombre tiene la plena conciencia de propiedad sobre su territorio y sobre las cosas, es posible que haya privilegiado el valor del espacio, propio y ajeno. Es pues posible que la conciencia de la propia existencia, del decurso de la vida de sí mismo y de los demás, sea un logro más tardío. Esta diferencia podría mantenerse hasta nosotros, a tal punto que mientras el respeto por el tiempo de los demás ya es cuestión de hábito en las culturas llamadas desarrolladas, donde la dependencia del reloj es la regla, entre nosotros la regla es la desestimación del tiempo: aceptamos como normal la desorganización institucional, desde el uso de las calles, al tomar un vehículo colectivo y entrar a un ascensor, hasta el tiempo indefinido que toma un burócrata para resolver un simple trámite administrativo, o un juez para resolver un asunto que bien sabe está afectando la dignidad, la autonomía o la integridad de una persona”. ¡Qué duda cabe que los españoles tenían más desarrollado el valor del espacio si las primeras guerras entre los conquistadores fueron por un pedazo de terreno!

De este análisis se propone que si queremos mejorar el nivel de los estudiantes universitarios tenemos que trabajar en valores como una estrategia tutorial que no sólo se dedique a encontrar las causas del bajo rendimiento en las técnicas de estudio, o en implementar programas que incorporen a los estudiantes en el logro de habilidades sociales que los interrelacionen mejor. Es necesario, por tanto, enfrentar la realidad de trabajar valores no desarrollados en el ámbito espiritual y moral de los estudiantes, pues al final resulta ser el motor que mueve al estudiante a esforzarse en el presente para alcanzar el logro de la felicidad y al desarrollo de su personalidad integral en el marco de ser un buen estudiante, buen profesional, buen hermano, buen vecino, buen ciudadano; en fin una buena persona que al agruparse en sociedad construya un Perú diferente para todos. Lógicamente tendremos que luchar contra los pesimistas de siempre, contra los que piensan que “árbol que creció torcido ya no se endereza”. Los modernos estudios neurológicos están señalando que el ser humano siempre está en la capacidad de cambiar, sólo es cuestión de concientización y entrenamiento y de crear una cultura organizacional tan fuerte que influya en los demás positivamente. Sino cómo explicarnos ¿por qué cualquiera de nosotros, acostumbrados a tirar las cáscaras de las frutas que comemos a la calle, si nos transportamos a alguna ciudad del primer mundo entonces guardamos el desperdicio y los echamos en el bote de basura?

Por ello es necesario no desanimarnos y persistir en la difusión, la enseñanza y el entrenamiento de los valores entre los estudiantes, de manera colectiva e individualizada, de acuerdo a sus carencias. Sólo así estaremos realmente no sólo instruyendo sino formando una nueva generación de líderes con capacidad de realizar la urgente transformación que nuestra sociedad requiere.

Este artículo ha sido publicado en la Revista "Jarchas" (2008). Revista de literatura y cultura. Nº 04. Universidad Señor de Sipán. Chiclayo. p. 38.