miércoles, 30 de abril de 2008

¡BEBAMOS DE LA FUENTE DEL CONOCIMIENTO!


Por Mara L. García, Ph.D
Brigham Young University

Lo que sabemos es una gota de agua; lo que ignoramos es el océano. (Isaac Newton)

La búsqueda del conocimiento es una de las inquietudes más apremiantes del ser humano desde su origen. Abrevar de la fuente del saber no es una utopía sino una realidad necesaria que complementa nuestras vidas, de ahí, la gran preocupación de los padres por legar a sus hijos una educación sólida, una cultura universal, el desarrollo de sus habilidades y por supuesto, una profesión. La trascendencia no radica en la carrera u oficio que se elija, lo importante es tener la convicción que mientras bebamos de la fuente del conocimiento seremos individuos autónomos con aspiraciones propias. Cada persona es dueña de su entendimiento y lograrlo, demanda de mucho denuedo.

La fórmula del éxito la conocemos y la tenemos en nuestro poder. Como seres racionales, pensantes e inteligentes entendemos que estamos viviendo en un mundo globalizado donde las oportunidades y la satisfacción de una vida plena, se encuentran al alcance de quienes utilizamos dicha pauta. La educación y la preparación de nuestros hijos es importante pero no se limita a ellos únicamente, también nos concierne a los adultos como una responsabilidad, necesidad y compromiso con uno mismo.

Estamos viviendo en un siglo con grandes retos que nos exige actuar y sobresalir sin importar la edad ni la diferencia de sexo. No sacrifiquemos nuestro intelecto por un auto último modelo. No descuidemos nuestra educación y oportunidades de aprender por cosas superfluas y efímeras. Después las obtendremos. La excelsa Sor Juana Inés de la Cruz se cortaba su pelo cuando no cumplía sus metas de aprendizaje: “No me parecía razón que estuviese vestida de cabellos cabeza que estaba tan desnuda de noticias”. Cortemos de tajo los momentos de inactividad y aprovechemos nuestro tiempo en la lectura de buenos libros, visitas a las bibliotecas, museos, eventos culturales, espectáculos de arte, que tanto nos enriquecen. Que la Universidad no se convierta en un imposible sino en un compromiso de vida. Nunca es tarde para el aprendizaje. Empecemos visitando los recintos universitarios y los centros del saber para posteriormente formar parte de ellos.

Quienes somos profesionales en nuestros países, debemos luchar por convalidar nuestras carreras en los EEUU. Si no sabemos leer bien, empecemos por el abecedario. Si el idioma es una traba, comencemos a saltar esas barreras. Si nuestra profesión u oficio están incompletos, terminémoslos. La fuente del conocimiento es inagotable y sus aguas siguen vertiendo para los que tienen sed de aprendizaje y deseo de superarse. Dejemos las excusas o pretextos y hagamos un cambio en nuestras vidas. La sabiduría humana es infinita y es el regalo que Dios nos brinda a los seres humanos.

Las escuelas y las universidades, como fuente de conocimiento, nos ofrecen la mayor satisfacción que como individuos podamos tener. Una mejor preparación nos permite aprovechar las oportunidades que apuntan a una vida a plenitud; sin embargo, lo más gratificante es alimentar nuestra mente y espíritu con el conocimiento que perdura para siempre. El maestro Andrés Bello se preocupó por la educación de la juventud cuando las nuevas repúblicas americanas estaban surgiendo. Todos somos como esos jóvenes que el maestro Bello, alentaba al progreso e incitaba a conquistar la independencia del pensamiento.

Lograr una educación requiere sacrificio y renunciamiento temporal. Muchas veces se torna difícil, más no imposible. Seamos astros centellantes, aportemos nuestro legado a este país que nos ha acogido y no dejemos para mañana la decisión de educarnos.Niños, jóvenes, adultos, mujeres y hombres siempre estaremos a tiempo para lograr nuestros objetivos. Acerquémonos a la fuente del conocimiento y bebamos en sus frescas aguas. Como decía Bias de Priene, uno de los siete sabios de Grecia: “El saber es la única propiedad que no puede perderse”.

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